martes, 13 de mayo de 2014

Hambre a todas horas : Hidratos de carbono simples vs complejos




     ¿Cuántas veces os ha pasado que, a pesar de llevar toda la tarde comiendo cosas, aún seguís con hambre? Quizás el problema no esté en la cantidad de veces que comemos sino en lo que estamos comiendo.

     Normalmente no tenemos hambre al poco tiempo de comernos un cocido, pero puede pasar que después de merendar un dulce sigamos teniendo hambre, y nos comamos otro dulce y volvamos a tener hambre al poco rato, esto es debido a los Hidratos de carbono simples que llevan los dulces y la repostería.

     Los Hidratos se dividen en dos grupos principales: Los simples y los complejos. Dentro de los primeros encontramos la glucosa, la fructosa (que se encuentra en la fruta) y la mezcla de los dos que componen en azúcar de mesa entre otros; para que os hagáis una idea, los hidratos de carbono simples son los que le dan el sabor DULCE  a las cosas. Por otra parte los complejos como el almidón del arroz, las harinas, etc. no tienen sabor dulce y están formados por largas cadenas de Hidratos simples unidos unos con otros.

     El problema de los simples es que se digieren y pasan a la sangre rápidamente, elevando mucho la hormona Insulina cuya función es hacer que la glucosa entre en el hígado, los músculos y el tejido graso (Es decir, el cuerpo recibe la señal de que hay mucha energía de golpe y tiene que almacenarla). La glucosa es la principal fuente de energía rápida y como la insulina la ha metido toda dentro de las células el cuerpo se queda sin ella en la sangre e interpreta eso como que hay que comer (para subir la glucosa de la sangre).
Cuando comemos otro dulce pasa lo mismo y por eso volvemos a tener hambre al poco rato aunque estemos comiendo gran cantidad de calorías.

La digestión y el paso a la sangre de los Hidratos complejos es mucho mas lento y no provocan esa subida de insulina, por lo que la glucosa en la sangre no sube ni baja de golpe evitando la sensación de hambre.

A continuación voy a explicaros dos conceptos que nos ayudarán a elegir los alimentos que nos sacien por más tiempo.

Índice glucémico:

     Los alimentos tienen distinto tipo de Hidratos de carbono y en distinta proporción, para clasificar los alimentos según tuvieran una asimilación de los hidratos más rápida o más lenta se estableció el Índice glucémico que compara la velocidad con la que llegan a la sangre los hidratos de un alimento con otro de referencia (generalmente glucosa o pan blanco).
Para compararlos se usan cantidades de alimento que tengan la misma cantidad de hidratos, generalmente 50 gr; habrá alimentos que con poco volumen consigan esa cantidad (alto porcentaje de HdC) y otros que necesiten raciones excesivamente grandes para conseguir esa cantidad (bajo porcentaje de HdC).
Éste índice solo nos indica a que velocidad llegan los azucares a la sangre con respecto al alimento de referencia (glucosa en la tabla) a mayor IG más rápido llegan (más insulina y posterior sensación de hambre).

INDICE  ALIMENTO
110Maltosa
100GLUCOSA
92Zanahorias cocidas
87Miel
80Puré de patatas instantáneo
80Maíz en copos
72Arroz blanco
70Patatas cocidas
69Pan blanco
68Barritas Mars
67Sémola de trigo
66Muesli suizo
66Arroz integral
64Pasas
64Remolachas
62Plátanos
59Azúcar blanco (SACAROSA)
59Maíz dulce
59Pasteles
51Guisantes verdes
51Patatas fritas
51Patatas dulces (boniatos)
50Espaguetis de harina refinada
45Uvas
42Pan de centeno integral
42Espaguetis de trigo integral
40Naranjas
39Manzanas
38Tomates
36Helados
36Garbanzos
36Yogur
34Leche entera
32Leche desnatada
29Judías
29Lentejas
34Peras
28Salchichas
26Melocotones
26Pomelo
25Ciruelas
23Cerezas
20FRUCTOSA
15Soja
13Cacahuetes


Carga glucémica:
     El IG tiene un problema: es relativamente sencillo comer 50 gr de glucosa, pero su equivalente en zanahorias son más de 800 gr y nadie suele comer tanta cantidad, así que es difícil saber qué valor tiene una porción normal de zanahorias
     La Carga glucémica tiene en cuenta la ración de alimento y su IG, de forma que comidas con un alto IG si su ración es muy pequeña su CG será menor y es que las cantidades importan. Podéis multiplicar la Carga glucémica por las porciones que aparecen en las siguientes tablas para calcular las CG de vuestros alimentos.





     Éste ultimo valor es más completo pues tiene en cuenta la ración de comida y su IG. Obviamente si nos atiborramos de alimentos con un IG alto, su carga glucémica va a aumentar también, la tabla anterior solo nos dice la CG de las raciones indicadas, a más ración mas carga.
     Por ejemplo vemos como el Pan blanco con un IG de 70 (alto) al final como no solemos comer mas que una rebanada o dos su CG es de 7-15 (bajo).

     Como conclusión mi consejo es que elijáis alimentos con una carga glucémica baja . Ésto os va a aportar energía durante mas tiempo y de forma más constante, evitando la sensación de hambre al poco tiempo de comer.


*No soy propietario de las imágenes publicadas en esta entrada ni me adjudico su autoría. Su publicación tiene como objetivo su simple difusión y respeto de los derechos de sus autores originales.


domingo, 11 de mayo de 2014

Cómo hacer tu propia dieta ( IV ): Cómo repartir tus comidas


¿Sabéis como hay que repartir las comidas? ¿Cuántas hacer y qué comer en cada una de ellas? A continuación resolveré éstas y otras dudas en la 4ª entrada de la serie "Cómo hacer tu propia dieta".

Aunque mucha gente se limita a hacer 3 comidas al día (desayuno, almuerzo y cena) ésto no es lo más apropiado. Cuando esperamos mucho tiempo para comer normalmente llegamos con más hambre y devoramos todo lo que nos ponen en la mesa. Al comer así ingerimos una gran cantidad de calorías lo que hace que se almacenen en el cuerpo como grasa; posteriormente cuando nos entra el hambre, si la prolongamos, nuestro metabolismo baja como medio de supervivencia (porque nuestro cuerpo no sabe cuanto pasará hasta la siguiente comida y tiene que guardar las reservas).


La solución a ésto es comer entre 5 y 6 veces al día porciones más pequeñas de comida. Así nuestro cuerpo evita la sensación de hambre (y los posteriores atracones) y además mantenemos nuestro metabolismo elevado (lo que nos ayuda a perder más grasa sin realizar ejercicio). Comer esta cantidad de veces supone hacerlo con una frecuencia de 2-3 horas.

Por ejemplo podemos levantarnos y desayunar a las 8:00, comer a media mañana a las 11:00, almorzar a las 14:00, merendar a las 17:00 y cenar a las 21:00.

Obviamente las comidas serán menos voluminosas. El truco consiste en repartir las calorías que necesitas entre esas comidas de forma equitativa aunque con una regla: los hidratos de carbono es mejor concentrarlos por la mañana y las proteínas por la noche ya que normalmente después de las 20:00 no solemos tener mucha actividad y no necesitamos la energía de los Hidratos.

Así que sí, lo que comúnmente se llama "picotear" es sano, lo que pasa es que hay que hacerlo como todo: con cabeza, y no comer más calorías a lo largo del día de las que necesitas. ¡Incluye en tu dieta alimentos con vitaminas y minerales y libres de grasas saturadas y calorías vacías y verás como pronto consigues los resultados que quieres!




jueves, 8 de mayo de 2014

Cómo hacer tu propia dieta ( III ): Porcentaje de macronutrientes


     En esta entrada de la serie "Cómo hacer tu propia dieta" vamos a hablar de cómo repartir las calorías entre los tres macronutrientes que componen las comidas.

Qué es un macronutriente:

     Todos los alimentos están formados por tres macronutrientes: Hidratos de carbono (simples como el azúcar o complejos como los presentes en cereales y harinas), proteínas y grasas en diferente proporción. Éstos elementos son los nutrientes que aportan la mayor parte de energía y material estructural al organismo y son los que constituyen la mayor parte del peso (sin contar con el agua) de lo que comemos. Hay alimentos que tienen más de uno que de los otros dos, otros que prácticamente no tienen uno de ellos, etc.        Por ejemplo los alimentos con un contenido alto de Hidratos de carbono puede ser el arroz, la pasta o alimentos muy dulces como postres; los más protéicos son las carnes y los derivados de la leche así como las legumbres. Por último los más grasos las mantequillas, natas, quesos curados, aceites, etc.
Para saber qué porcentaje exacto tiene lo que estas comiendo ¡prueba a ver la información nutricional en el envase, puedes llevarte sorpresas!

     No todos los macros aportan la misma energía: Las proteínas y los glúcidos (hidratos) aportan 4 kcal por gramo mientras que las grasas aportan 9 kcal por gramo, ¡mas del doble!.

Cómo repartir los macronutrientes:



     Nuestra dieta debe llevar una correcta proporción de macronutrientes, lo más aceptado es que del total de calorías necesarias diarias aproximadamente el 55% provengan de Hidratos de carbono, el 30% de las grasas y el 15% de las proteínas. No todas las comidas deben tener esta proporción, lo importante es que la suma de todas las comidas a lo largo del día estén en estos valores. Ésta es la fórmula para una dieta equilibrada, sin embargo hay muchas otras, por ejemplo cuando se quiere ganar masa muscular se usan dietas de 50-30-20.

Por ejemplo si nuestra dieta requiere 2000 kcal al día deberemos repartirla en:

         55% de hidratos:  1100 kcal provenientes de HdC.
         30% de grasas: 600 kcal provenientes de las grasas.
         15% de proteínas: 300 kcal provenientes de proteínas.

Como sabemos cuantas calorías tiene un gramo de cada macronutriente solo debemos dividir las calorías por esos valores, por ejemplo:

         1100 kcal de HdC / 4 kcal por gramo = 275 gr de HdC
         600 kcal de grasas / 9 kcal por gramo = 67 gr de grasas
         300 kcal de proteínas / 4 kcal por gramo = 75 gr de proteínas

     Ahora sabemos cuantos gramos de cada macronutriente debemos comer al día, prueba a calcular en tu casa los porcentajes  y los gramos de macros totales que tienen tus comidas. Probablemente necesites una báscula para alimentos pero yo lo hago aproximado viendo el peso que pone en el envase por ejemplo. ¿Cuando sumas los macronutrientes de todas las comidas del día están en proporción 55%-30%-15%?


   


Cómo hacer tu propia dieta ( II ): Según tus objetivos


     En la primera entrada de "Cómo hacer tu propia dieta" aprendimos a calcular cuántas calorías necesitamos para mantener nuestro peso. En esta entrada vamos a ver cómo se modifican esos números si queremos adelgazar o ganar peso. Sea cual sea nuestro objetivo la clave es empezar progresivamente y mantener esa dieta para que forme parte de tu vida normal.


Adelgazar:

Si lo que queremos es adelgazar tendremos que mantener un déficit de calorías, es decir comer menos de lo que gastamos. De esta forma el cuerpo se ve obligado a usar las reservas que tiene ( las grasas ) para producir energía.

Un objetivo realista y que se lleva a cabo en muchos despachos de endocrinología es hacer una restricción de 500 kcal al día. Por ejemplo si tras hacer los cálculos de la entrada anterior has visto que tienes que ingerir 2000 kcal al día, si tu objetivo es bajar de peso deberías ingerir 1500 kcal.

Pero ojo, una parte muy importante de esta etapa es mantener el metabolismo alto. Como mecanismo de supervivencia cuando nuestro cuerpo no tiene suficiente energía lo que hace es bajar el metabolismo intentando igualar lo que gastas con lo que comes ( por ejemplo cuando nos saltamos el almuerzo porque llegamos tarde del trabajo lo que queremos hacer es echarnos en el sofá, no darnos un paseo por el parque que consumiría mas calorías ). Para mantener ese metabolismo alto el ejercicio continuado es parte fundamental de cualquier dieta de adelgazamiento; gracias a los mecanismos de adaptación y reparación muscular el cuerpo gastará más calorías al día incluso cuando ya no estemos haciendo ejercicio.

No debemos empezar a restringir las 500 kcal de golpe. Para una buena adaptación a la dieta y que la podamos seguir a largo plazo es mejor empezar por quitar 100 al dia, la siguiente semana 200 y la tercera ya empezar con la restricción de 500 kcal. Ésto supone perder alrededor de 0,5 kilos a la semana y 2 kilos al mes a partir de la tercera semana. Las dietas que prometen una bajada de peso muy superior a esto no son de fiar, probablemente acabemos con el temido efecto rebote.

Ganar peso:

Si nuestro objetivo es subir de peso debemos hacer lo contrario, es decir añadir unas 500 kcal al cálculo de la primera entrada de forma progresiva 200, 400, 500 kcal. En este punto es FUNDAMENTAL el ejercicio. Si empezamos a comer más de lo que gastamos y no hacemos ejercicio esa energía extra se va a acumular en nuestro cuerpo en forma de grasa, siempre que este sea tu objetivo puedes no realizar ejercicio pero los efectos cardiovasculares nocivos para tu salud deberían ser causa suficiente para no hacer esto. Si tu objetivo es ganar peso pero de masa muscular debes compaginar la dieta ( que es la clave del 80% del éxito en el gimnasio, si no más) y un programa de entrenamiento destinado a ganar músculo.
De esta forma el extra de calorías que estamos aportando no irá a las reservas, sino que se invertirá íntegramente en construir músculo nuevo.


Importante: Si vas a realizar ejercicio como complemento para conseguir tus objetivos acuérdate de incluir cuánto ejercicio haces en el cálculo de las calorías que necesitas al día y a partir de ahí sumar o restar tus kcal.

 En la siguiente entrada aprenderemos cómo distribuir estas calorías en los elementos básicos de los alimentos: Los macronutrientes.


miércoles, 7 de mayo de 2014

Cómo hacer tu propia dieta ( I ): Calcula tus calorías diarias




     En esta serie de entradas voy a explicar cómo se realizan las dietas basándonos en los objetivos y en la base de cada persona. Todos somos diferentes y las dietas deben adecuarse a cada uno. Además no todos tenemos los mismos objetivos, algunas personas querrán adelgazar, otras ganar peso y otras simplemente mantener el que ya tienen.

Metabolismo basal

     Para empezar a crear tu propia dieta lo primero que debes saber es tu metabolismo basal, esto es, la cantidad de calorías que gastas SIN hacer ningún tipo de ejercicio (como si te pasases todo el día en la cama o en el sofá). Para ello utilizaré la ecuación de Harris-Benedict que es una fórmula empírica muy utilizada en medicina que nos da el gasto calórico basal que tenemos. Ésta relaciona el peso, la altura y la edad en dos tablas diferentes dependiendo de si eres hombre o mujer:

Hombres: TMB = (10 x peso en kg) + (6.25 x altura en cm) - (5 x edad en años) + 5
Mujeres:  TMB = (10x peso en kg) + (6.25 x altura en cm) - (5x edad en años) - 161
(Esta fórmula es la ecuación de Harris-Benedict revisada por Mifflin y St Jeor y redondeadas, para más info acerca de cómo se llego a esta formula visitad este enlace )

Ingesta recomendada para mantener tu peso

     Como no nos pasamos todo el día en el sofá o en la cama sino que nos movemos tenemos que sumar a esas calorías basales las que gastamos extra, para ello seguimos la siguiente tabla y multiplicamos lo que nos haya dado antes por los valores que aparecen a la derecha según sea nuestro nivel de actividad:


Poco o nada de ejercicio
Metabolismo basal x 1,2
Ejercicio ligero (1 a 3 días a la semana)
Metabolismo basal x 1,375
Ejercicio moderado (3 a 5 días a la semana)
Metabolismo basal x 1,55
Ejercicio intenso (6 a 7 días a la semana)
Metabolismo basal x 1,725
Ejercicio muy intenso (más de siete días o varias veces al día
Metabolismo basal x 1,9


Por ejemplo un chico de 25 años que pesa 60 kg y mida 1,70 m tendría un metabolismo basal de 1542,5 kcal al día. Si además realizase ejercicio ligero la cantidad de calorías que tendría que consumir al día para mantener su peso sería 1542,5 x 1,375 = 2121 kcal al día.

El resultado que nos de esta fórmula será la cantidad de calorías que tengamos que consumir para mantener nuestro peso tal y como lo tenemos ahora, pero no servirá de nada consumir esta cantidad de comida si lo que queremos es bajar de peso o subir. En las próximas entradas hablaré de cómo modificar nuestra dieta según el objetivo que quieras, cómo distribuir los macronutrientes, etc.







martes, 6 de mayo de 2014

Primera entrada: De dietas milagro y efecto rebote, qué no hacer.



     Mi primera entrada en este blog la voy a dedicar a debatir un poco sobre las dietas milagro y sus efectos secundarios.
     Muchos de nosotros conocemos la existencia de este tipo de dietas y a veces caemos en ellas para conseguir nuestro objetivo de perder peso lo más rápidamente posible sin tener en cuenta que en muchos casos este tipo de dietas pueden tener efectos secundarios.
     Una buena idea a seguir para llevar una alimentación equilibrada es que debemos aportar a nuestro organismo una cantidad suficiente de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas), de vitaminas y microelementos. 



     Sin embargo nos encontramos con dietas ultrarestrictivas como la dieta de Pierre Dunkan (Dieta Dunkan) que restringe totalmente los hidratos de carbono y las grasas haciendo que el cuerpo funcione exclusivamente gracias a la ingesta de proteínas pudiendo originar cuadros de déficit nutricionales en el mejor de los casos. En posteriores entradas hablaré de qué es lo que pasa cuando el organismo se ve obligado a trabajar sin hidratos ni grasas.
     Otras veces las dietas se basan en la toma de algún tipo de alimento o suplemento diurético y al desprenderse de esa agua uno baja de peso y esto nos introduce al efecto rebote.

     Cuando se ha estado tomando algún suplemento o alimento que nos haga ir al baño para perder agua, al dejar de tomarlo volveremos a recuperar esa agua y con ella el peso perdido y nos encontraremos con el temido efecto rebote. Además las dietas deben de acomodarse a tu estilo de vida de forma que puedas seguirlas siempre y esto no ocurre en las dietas ultrarestrictivas en las que estamos ansiosos por volver a comer y que son insostenibles a largo plazo. Al finalizar la dieta volvemos a nuestros hábitos anteriores y perdemos lo conseguido.

     Mi experiencia personal me hace recomendar no usar este tipo de dietas ya que al final corremos riesgos innecesarios para nuestra salud. Cuando he querido bajar un poco de barriga he realizado una dieta con cabeza y aplicando los conocimientos que he ido adquiriendo y que escribiré aquí y nunca he tenido que recurrir ni a dietas milagros ni he tenido efecto rebote. Este blog está encaminado a llevar un estilo de vida con el que podamos alcanzar los mayores beneficios para la salud y que he ido descubriendo a base de pruebas e información.